Adentrándonos en la espiral: Una selección de lo mejor de COIL

 

 

Coil es una de las formaciones más influyentes del género post-industrial. La banda británica comandada por John Balance ha logrado situarse dentro de la escasa plétora de conjuntos reverenciados de forma incondicional por todos los amantes de la música experimental oscura. NOmelody os ofrece un pequeño repaso a lo que, a nuestro juicio, pueden ser los discos más remarcables de este ya desaparecido combo.

 

 

Marcados por el influjo de Virgin Prunes, Dalí o NON, y con la experiencia de haberse embarcado en una empresa tan arriesgada y al mismo tiempo vibrante como fueron los primeros pasos de Psychic TV con los que Balance participó junto a David Tibet, Coil nacería en 1984. Comenzaron realizando actuaciones esporádicas, como la recogida en Transparent, un directo editado en casete por la también recién nacida Nekrophile Records; o en E.Ps tan impresionantes e intimistas como el que ahora recomendamos, How To Destroy Angels.

La finalidad escondida en este disco es servir de herramienta para conseguir la concentración de energía sexual masculina. Un corte a caballo entre el experimental y el ritual, acariciado por las doctrinas de Austin Osman Spare y Aleister Crowley. Una vez más la distribuidora Rough Trade se encargó de poner trabas a su distribución, como ya había hecho anteriormente con bandas como Whitehouse o Nurse With Wound. En esta ocasión la causa descansaba sobre el contenido del texto de su portada, el cual consideraron algo cargado de connotaciones sexistas. Las ventas funcionaron estupendamente.

 

 

Otro disco que no puede ser pasado por alto es Scatology. Stevo, mandamás de la por entonces prestigiosa Some Bizzare, ya se las había visto con Genesis P-Orridge en la publicación de los dos primeros LPs de PTV, y no perdió la oportunidad de lanzar el trabajo debut de esta funesta bipartición, el cual puede ser definido como una perfecta fusión de post-industrial y tardopost-punk. Además de contar con Sleazy y Stephen E. Trower como miembros fijos, en él colaborarán emblemas del momento de la talla de Marc Almond, Alex Ferguson, Boyd Rice o Gavin Friday.

 

 

Horse Rotorvator es por derecho propio el mayor triunfo de Coil. No solo por una, sino por muchas razones. Su nombre define a una pesadilla que el propio Balance sufrió en una noche fría. Puede ser considerado la argamasa con la cual se cimentará años más tarde el edificio del martial folk. Merecen un repaso obligado cortes como “The Golden Section” o “Ravenous”. Una guinda absoluta, heterogénea pero perfectamente ensamblada, en la que se esconden maravillas como “Ostia”, que indaga en el asesinato del neorrealista Pier Paolo Pasolini.

 

 

Una vez liberados del pulso editorial de Some Bizzare, Coil decidieron crear su propio sello, Threshold House. A partir de este momento las cosas empezarían a tomar un cariz diferente, moldeando discos mucho más abstractos y experimentales, siempre cargados de elocuencia. Las dos entregas que conforman Musick To Play In The Dark contienen una colección de temas que han marcado la carrera de esta banda británica. Cortes como “Red Queen”, que cuenta con la colaboración de Thighpaulsandra al piano, o “The Dreamer Is Still Asleep”, consolidarán la magnificencia del dúo. Como dato anecdótico podemos señalar que esta colección no fue lanzada con Threshold House, sino con un sello subdivisorio creado para la ocasión: Chalice.

 

 

 

Y puestos a subdividir, Coil también sacó títulos bajo otros nombres. Este es el caso de Black Light District(1996) y Time Machines(1998), dos trabajos imprescindibles en los que proliferan la experimentación difusa y altamente lisérgica y las atmósferas saturadas y cargantes. Perfectos ejemplos de abstracción que atrapan al instante y que, afortunadamente, están siendo objeto de reedición.

 

 

 

Quizá ANS sea la recomendación más arriesgada de esta selección, pero por solo por su historia ya merece una escucha. Su título hace referencia al instrumento con el que este disco fue realizado. ANS hunde su nacimiento en la primera mitad del siglo pasado de la mano del ingeniero ruso Evgeny Murzin, y es considerado uno de los primeros sintetizadores a escala mundial. La utilización de este Goliat negro no deja de ser curiosa a la vez que inusual, ya que lo que el aparato transforma en sonido no es otra cosa que la suerte de grabados realizados por el compositor sobre unas láminas de cristal cubiertas con una cera opaca. Los contornos definidos por la imagen permiten el paso de unas potentes luces que actúan como rayos X: Dependiendo de la posición en la que se encuentre definida la imagen, la escala sonora será más aguda o más grave. La combinación de sonidos es altamente escalofriante, y al descubrir su existencia, Christoperson y Balance intentarán por todos los medios acceder a él para registrar todas sus posibilidades acústicas.

 

 

The Ape Of Naples (2005) es el Closer de Coil. Un CD en el que Christopherson recopila las últimas grabaciones realizadas junto a su pareja, ya que John Balance perdería la vida el día 13 de noviembre de 2004 por causa de una caída desde el balcón de su casa. Éstas son complementadas con otra serie de registros realizados en el estudio de su buen amigo Trent Reznor, responsable del exitoso proyecto Nine Inch Nails. El disco da mucho que pensar, ya que todos los cortes que lo andamian son auténticas joyas, resultando muy complicado establecer preferencias. ¿Adónde podrían haber llegado Coil?

 

 

 

 

 

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