Steelwork Maschine - Junio de 2020 - neofolk - SMR020
Death In June reedita lo que sería el primer álbum recopilatorio de su carrera, “The Corn Years”. Un disco que en su momento vio la luz en formato CD y que recoge gran parte de los éxitos presentados en dos de los trabajos más emblemáticos del proyecto, “The World That Summer” y “Brown Book”. Hablamos con Douglas P. para que nos acerque un poco más a las causas que por aquel entonces le llevaron a la publicación de esta obra referencial.
Heilige!
Torture By Roses
Love Murder
Zimmerit
We Are The Lust
To Drown A Rose
Break The Black Ice
Behind The Rose (Fields Of Rape)
Punishment Initiation
Rocking Horse Night
Break The Black Ice (Instrumental)
Runes And Men
Rule Again
Hail! The White Grain
Blood Of Winter
The Fog Of The World
Europa: The Gates Of Heaven
Come Before Christ And Murder Love
7”:
A: Runes And Men
B: Break The Black Ice (2019 mix) + The Fog Of The World
Death In June es uno de los referentes más destacables de la música independiente de las últimas décadas. Con casi cuarenta años de carrera a sus espaldas y una discografía ejemplar, el frontman del conjunto, Douglas P, nos ofrece un nuevo acercamiento a uno de los lanzamientos más concluyentes de su discografía: The Corn Years.
The Corn Years (89) es el primer recopilatorio oficial del conjunto. Su selección de cortes recoge gran parte de los éxitos que aparecen en dos de sus obras más laureadas, The World That Summer y Brown Book, así como el E.P. To Drown A Rose y alguna grabación alternativa. Douglas nos comentaba cómo estaban las cosas en aquella etapa que precedió a la publicación de The Corn Years: “The World That Summer(86) fue el primer álbum de Death In June que veía la luz tras el aclamado por la crítica «NADA!». A partir de entonces yo era el único miembro y líder, y decidí contar con otras personas en el proceso de escritura y grabación. Fue un momento, visto en retrospectiva, que supuso un gran paso para mí, repleto de nerviosismo. De hecho, casi llegó a convertirse en una especie de novela de Douglas P./Death In June con un título diferente, y no en un disco al uso. Todo esto tomó forma en un momento en que tenía un flujo de palabras incesante, viniendo a mi mente como si de una máquina de escribir maniaca se tratase. Raramente recibo esos momentos de constante inspiración, y me pregunto cuál es la mejor manera de usarlos y darles la mejor forma. Sin embargo, en aquel momento decidí que convertir todo ese aluvión de ideas en una novela sería una distracción para mi verdadero Destino, en el cual el objetivo principal se fundamentaba en tratar de escribir el mejor álbum que pudiera para expresar la nueva encrucijada en la que mi vida se encontraba. Tenía 30 años, estaba a punto de dejar a mi pareja con la que había compartido la última década, y entrar en una inminente etapa muy incierta y peligrosa. The World That Summer (86) y Brown Book (87) expresan perfectamente dónde estaba en aquel momento crucial, intenso y precario de mi vida.
Foto cedida por el artista
Esta nueva edición de The Corn Years que se presenta bajo el título de The Corn years Plus aporta novedades para todos los seguidores del conjunto. Además del CD, la edición viene acompañada de un vinilo en 7” en el que se incluye una remezcla grabada en 2019 del clásico “Break The Black Ice” fusionada con “The Fog Of The World”.
El sello francés Steelwork Maschine se ha ocupado de publicar esta espectacular edición en tres variables diferentes: vinilo negro limitado a 194 ejemplares, verde pantanoso a 525 copias, y un impactante splatter a 314 ejemplares.
Otro de los interrogantes que siempre han cercado la idiosincrasia de este primer recopilatorio de Death In June es, sin lugar a dudas, su título, The Corn Years. Por qué Douglas decidió bautizar este trabajo así? ¿De dónde proviene el sentido del mismo? No podíamos cerrar esta reseña sin aclararlo. Pearce nos comentaba:
“El CD de The Corn Years, con su tiempo extra de reproducción, me ofreció el mejor formato sobre el cual, en parte, reunir este importante segmento temporal en el que yo y otros podríamos reflexionar y reflexionar. El formato vinilo de ambos álbumes – The World That Summer (86) y Brown Book (87)- estaba agotado, y la opción de CD parecía la alternativa más lógica, además de novedosa para persistir, a pesar de que el mundo del CD todavía era un mercado no probado en demasía para grupos independientes como Death In June.
La semilla de esta idea germinó definitivamente en el otoño de 1988, mientras salía a caminar con un amigo muy cercano por un prado inglés, cerca del aeropuerto Heathrow de Londres, donde me había mudado recientemente. En la extraña y resplandeciente puesta de sol de esa hermosa tarde de otoño con los aviones cruzando el cielo sobre nosotros, me dijo «sabes que estos son tus años de maíz, ¿no?» Le pregunté qué quería decir, y le respondí que era el momento en que debía cosechar lo que ya había sembrado. Entonces, la idea de un álbum recopilatorio en CD surgió allí, y luego se lanzó a principios de 1989.
No pierdas la oportunidad de redescubrir una de las etapas más impactantes de toda la carrera de Death in June.
Cold Spring - Marzo de 2020 - doom/industrial - CSR278CD
We Will Win
Blood Gutters 6x4x1
Intravener
Yellow Light
Last Furnace
Night Air
Judgement Is Infallible
Kent House
December Bureau
Vandals
Dog Unit
Two
A Non Temporal Crawlspace
Intravener In Dub (Mothboy Remix)
El dúo británico Khost regresa a Cold Spring con un disco en el bolsillo tan crudo como versátil. “Buried Steel” complementa de forma ejemplar la furia del doom con aderezos industriales y devenir experimental, logrando un trabajo dinámico y potente.
Posiblemente Buried Steel sea el álbum más ambicioso que Khost ha publicado hasta la fecha. Esta perspectiva se fundamenta en varias razones: la primera de ellas es el posicionamiento tan ecléctico que presentan la relación de cortes que conforman el álbum. Aunque la gran mayoría de ellos destacan por su cariz aplastante e impermeable, esta vez la banda sabe complementar todas sus píldoras de doom industrial con gajos de experimentación abstracta que se entremezclan en forma de cuña dentro del recorrido del mismo, restándole cierta parte del peso implícito en este tipo de música. El camino que propone este nuevo disco está repleto de sensaciones que van oscilando de manera forzada y angulosa. La calma se ve fracturada violentamente para ser invadida por la ira acústica y la presión industrial.
Otra de las razones es el nutrido elenco de músicos del que la banda se ha rodeado para dar forma al álbum. Andy Swan y Damian Bennett no han dudado a la hora de contar con genios de la talla de Stephen Mallinder de Cabaret Voltaire o Stephen Ah Burroughs de Tunnels Of Ah. El hecho de tener dentro de sus filas a gente de gran calibre como los nombrados aporta de forma inexorable una nutrida perspectiva estilística que se aprecia al primer segundo.
En comparativa con sus anteriores lanzamientos, Buried Steel se muestra mucho más analítico y sopesado, continúa exponiendo una inusitada agresividad, pero ésta, a pesar de recortarse, cuando es manifestada, lo hace con mucha más potencia que de costumbre, gracias a ese sopesado juego de intervalos estéticos.
El disco está lleno de grandes temas, entre los cuales podemos destacar “We Will Win”, “Last Furnace” o “A Non Temporal Crawlspace”, claros ejemplos de esa progresión que Khost ha sabido alcanzar por medio de la experiencia.
Quizá, el aspecto que mejor defina a Buried Steel sea el de perfecto equilibrio de intensidades. La madurez del conjunto de manifiesta en detalles de este tipo, aspectos que hacen que el álbum transite por nuestra cabeza con facilidad a pesar del peso y la presión que implica su genética.
Cold Spring continúa la senda editorial de Khost publicando Buried Steel en el mismo formato que sus lanzamientos predecesores, el CD. Se ha presentado en un digipak de seis paneles y su producción corre cargo de Martin Bowes.
El festival de música oscura celebrado en la localidad madrileña de Pinto, DarkMAD, se postpone al 26 y 27 Marzo de 2021.
Las razones de esta decisión resultan obvias. Tal y como ha manifestado la propia organización en uno de sus comunicados: «Debido a la situación de emergencia sanitaria global que vivimos, se producen alteraciones colaterales que afectan a todo tipo de eventos y festivales, tales como reducciones de aforo en recintos, bandas americanas que ya no viajarán a Europa este año 2020, incertidumbre sobre cuando se abrirán las fronteras y espacios aéreos, hoteles cerrados, etc.«
La organización asegura mantener intacta la selección de artistas anunciada hasta el momento, a la espera de completar definitivamente el cartel mientras se va acercando la nueva cita. Dark Mad ha establecido el día 8 de junio como fecha de presentación de este cartel definitivo.
Las entradas que hayan sido adquiridas serán igualmente válidas para este nuevo encuentro. Por su parte, los no conformes podrán solicitar la devolución de los tickets a partir del 11 de junio.
Cold Spring - Marzo de 2020 - experimenta/industrial/drone - CSR273CD
In Search Of Tarkovsky
Memory Undefined (Dream As Truth)
Minoy fue uno de los pioneros de la música experimental extrema y abstrusa que se ha gestado en California. Sus trabajos conjugan la inherente incertidumbre argumental con un sinfín de mosaicos sonoros que arremeten de la misma forma que el agua por las grietas de una presa. Cold Spring reedita uno de sus trabajos más perturbadores, “In Search Of Tarkovsky”.
Stanley Keith Bowsza es conocido dentro del círculo de seguidores de la música experimental extrema por ser uno de los primeros artistas en desarrollar un estilo propio dentro del campo del drone y el cut and paste. Siguiendo las pautas establecidas por otros músicos norteamericanos anteriores a él como Boyd Rice, Minoy se embarcó desde principios de los años ochenta en una cruzada editorial que le llevó a publicar bajo su propio sello, Minoy Cassetteworks, infinidad de títulos en ediciones muy limitadas. Trabajos que hoy día resultan muy difíciles de encontrar. Afortunadamente, la discográfica británica Cold Spring ha decidido rendir un merecido homenaje a este genio de la improvisación distópica sonora, reeditando por primera vez uno de sus incontables trabajos, el inquietante In Search Of Tarkovsky (1986).
Lo primero que resalta en los dos temas que estructuran el disco es esa fantástica atmósfera que genera la manufacturación casera. El sonido, a pesar de haber sido magistralmente masterizado por Martin Bowes de cara a esta edición, se presenta crudo y directo, un detalle que sin duda encandilará a la mayor parte de los amantes de la producción en casete.
El contenido de In Search Of Tarkovskyse encuentra dimensionado por dos cortes que abarcan la media hora de duración. Fueron dedicados al director de cine ruso Andrei Tarkovsky. El primero de ellos, que además bautiza el disco, expone una contrastada paleta de esquemas compositivos que van mutando en distintas formas. No titubea a la hora de arrasar con inesperados planteamientos que instan a no perder la atención hacia un tema puramente onírico, un sueño que metamorfosea sin parar, desembocando en sombríos pasajes.
«Memory Undefined (Dream As Truth)» lucubra otra perspectiva mucho más lineal en la que el artista se desvincula parcialmente de los sonidos estridentes y la oscuridad planteada atrás para encerrarnos en un conglomerado de drones que configuran una ambientación sobrenatural muy absorbente.
In Search Of Tarkovskyes un disco muy recomendable para descubrir el genio oculto de Minoy, un músico que ha pasado desapercibido para muchos, en cierta manera por causa de su limitada distribución. Es necesario elogiar el trabajo de Cold Spring a la hora de redescubrir a un artista que merece un reconocido encomio dentro de los cimientos del DIY estadounidense.
Maurizio Bianchi ha sido para muchos de los seguidores de la música industrial el artista más revelador y opresivo que ha dado este género. Una referencia indiscutible para todo acólito del ruido responsable de una prolija discografía de la cual han bebido infinidad de artistas del nuevo siglo. NOmelody charla con este genio italiano sobre el ayer, el hoy y el mañana de un puzzle con piezas perdidas llamado Mundo…
Maurizio, el tiempo ha demostrado que eres una de las cabezas pioneras del movimiento industrial. Comenzaste en 1979 bajo el nombre de Sacher-Pelz, y en tan solo un año te grabaste tres casetes, finalizando tu producción bajo ese nombre con un trabajo más en 1980. ¿Qué te indujo a crear? Entiendo que el influjo de Throbbing Gristle fue un factor inexcusable, no solo por el título de algunos temas, sino que además ellos mismos te dedicaron un espacio dentro de sus fanzines para hablar de tu próximo proyecto, ya bajo tu propio nombre. ¿Qué instrumentos utilizaste para plantear el sonido de SP?
Sacher-Pelz fue creado con la intención de romper el academicismo imperante dentro de cierta música experimental que algunos querían llamar “culta”. Evidentemente el influjo de Throbbing Gristle fue un factor inexcusable, no solo por el título de alguno de los primeros temas que realicé, sino por el espacio que me dedicaron dentro de sus fanzines. Mi influencia hacia TG estaba especialmente focalizada en el aspecto artístico–experimental, ya que estábamos muy distantes musicalmente hablando, e incluso la iconografía de ambos proyectos tenía pocos puntos en común. De hecho, se me asoció bajo la etiqueta industrial mucho más tarde; básicamente, siempre me he considerado un “experimentador neuronal”.
Retomando los recuerdos de mi fase embrionaria bajo el nombre de Sacher-Pelz, de cara a materializar mis descomposiciones musicales no eché mano de ninguna instrumentación tradicional, tan solo utilicé un viejo tocadiscos que tenía un pin dañado. En él pinché vinilos de música electrónica y experimental. Después de completar una pista superponía otra, mientras controlaba las diferentes velocidades con el método ‘manual’. Todo tenía un sabor muy poético e ingenuo…
1980 fue un año revelador para ti. Hablamos de una producción imparable en la que lanzas nada menos que unas 14 referencias. Echando la vista atrás, ¿Qué es lo que recuerdas de aquel año?
Suponiendo que todavía estábamos en los setenta (de hecho, los ochenta comenzaron el 1 de enero de 1981), recuerdo que en algún momento, como un no-músico convencido que siempre he sido, decidí fusionar mis sonidos nihilistas concretos con una electrónica más radical, y de esta unión surgió una especie de modulación del terrorismo genético. Al principio, la impresión de Sacher-Pelz todavía estaba presente, especialmente en obras como «MECTPYO / BLUT» y «ATOMIQUE TAPE» o «NH / HN», pero pronto el «huevo» sintético fue fertilizado por la semilla electrónica y dio lugar a obras puramente electrónicas, como «TECHNOLOGY», «NERVO / HYDRA» y «AKTIVITAT», aunque para por entonces ya habíamos entrado en los años ochenta.
Esta primera etapa de MB es una de mis favoritas dentro de lo que viene a ser llamado primer sonido industrial. Hablamos de un momento muy pesimista dentro de tu vida que se manifiesta tanto en la música que das forma como en las entrevistas a las que contestaste durante los años 1981/82. ¿A que se debió esa visión tan desalentadora? Me parece curioso, ya que, paradójicamente, y atendiendo a un ámbito netamente holístico, la mayoría de grupos de la new wave también expusieron su faceta más decadente durante ese mismo bienio.
El bienio 1981/82 me estaba preparando para el advenimiento de mi etapa más existencial, que tuvo lugar en «1984». Para entonces el pesimismo más oscuro se había apoderado de mi mente, y ni siquiera mis composiciones fueron capaces de calmar mis instintos apocalípticos. Había en mí una especie de rechazo total del establecimiento musical, de la estabilidad social, y anhelaba una anarquía existencial en la que todo el sistema explosionase, y como único sobreviviente quedaría solo el artista, consciente de su plena libertad de expresión.
Nigel Ayers, el motor de Nocturnal Emissions, tenía también un pequeño sello a comienzos de los años ochenta llamado Sterile. Una de tus referencias más famosas, “Symphony of a Genocide” (1981) se prensó con él, y actualmente ha pasado a ser una de las piezas más cotizadas del sonido industrial. De qué manera conociste a Nigel. ¿Cómo surgió la idea de este lanzamiento?
Recuerdo que me puse en contacto con Nigel gracias al intercambio de algunas de mis cintas y la compra de varios vinilos impresos por Sterile. Un día le propuse si quería publicar mi Symphony of a Genocide , pero estaba en condiciones económicas precarias, así que le ofrecí pagar, con mis pocos ahorros, la mitad de la producción del disco, y aceptó. ¡Estaba tremendamente feliz!
Parece una pregunta tabú, pero ¿por qué te obsesionaba tanto durante aquella época las atrocidades realizadas por el ser humano?
Porque eran un reflejo de las barbaries psicológicas que habían cometido en mí mismo a lo largo de más de veinticinco años el sistema autoritario; y el suyo, que aniquiló la creatividad individual y encerró la libertad de expresión en los estratos de los modelos de comportamiento dentro de una pura superficialidad.
En 1982 terminas desvinculándote de sellos ajenos y te atreves con Mectpyo Sounds, que por lo que tengo entendido, fue tu propio sello. ¿Qué te animó a darle forma?
Me di cuenta de que incluso en el campo de la música experimental, muchos grupos y artistas, después de haber ganado éxito como pioneros y haber adquirido cierta notoriedad se habían amalgamado con el objetivo del negocio de la música, y habían perdido su originalidad. Así que decidí categóricamente desasociarme por completo de ese camino de compromiso para crear mi propio sonido, más personalizado y autónomo, la llamada ‘música biónica’.
Durante 1983 conocerás a otra de las referencias esenciales del mundo industrial, Gary Mundy de Broken Flag, con él lanzarás uno de mis discos favoritos de todos los tiempos, “The Plain Truth”(1983) ¿Qué te hizo llegar a Gary y cómo concebiste “The Plain Truth”?
Fue un período algo brumoso en mi carrera artística, un momento de transición. Conocí a Gary de la misma forma con la que conocí a Nigel, a través del intercambio de casetes y la compra de vinilos, hasta que fue él mismo quien me propuso lanzar un LP para su sello. Fue una gran noticia que me dio una excelente dosis de energía compositiva.
La única desventaja es que acababa de vender todo mi equipo, solo había guardado un generador de eco, por lo que tomé prestado un teclado de violines de un músico milanés a quien conocí un poco antes (Edgardo Cellerino), y un domingo por la mañana compuse el trabajo (también porque Edgardo me había dicho que tenía que devolverle el teclado lo antes posible). Esa improvisación electrónica me dio una nueva vida, ya que estaba comenzando a secarme artísticamente hablando.
M.B. (foto cedida por el artista.)
En 1984 pegas un repentino parón en tu actividad musical. Esto fue debido en cierta manera a un giro dentro de tu confesionalidad religiosa. Cuéntanos un poco de aquel momento.
Había llegado el momento de un cambio radical en mi forma de pensar y mi propósito en la vida. Si hubiera continuado con mi filosofía de vida anterior, literalmente habría estado muerto durante bastante tiempo. En ese momento hubo un renacimiento espiritual y, a través del estudio sistemático de las Sagradas Escrituras aprendí que el único Dios verdadero existía, y que tenía un nombre y un propósito maravilloso para todos aquellos que habían hecho su voluntad. Fue una verdadera ‘iluminación’, comparable en parte a lo que Saulo de Tarso tuvo en el camino a Damasco.
La década de los años noventa será el momento de tu retorno creativo dentro del ámbito musical. Hacía unos siete años que te habías desecho de todo tu equipo de producción y grabación. ¿Cómo replanteaste este retorno?
No hay mucho que agregar a lo que ya se ha expresado anteriormente, que es que en ese momento, después de desintoxicar mi mente y mi espíritu, y haber encontrado un equilibrio existencial, me sentí listo para poder expresar toda mi carga de positividad. Era el momento de ponerlo a disposición de todos mis seguidores.
A partir de entonces no has parado de sacar discos y colaborar con otros artistas. ¿De dónde sacas todo ese ingenio creativo? ¿Qué es lo que más te gusta de colaborar con otros artistas?
Saqué toda esta fuerza y energía de mi firme convicción de haber encontrado el verdadero propósito de la vida, y la voluntad de hacer participar a otros músicos; por lo que hice muchas colaboraciones edificantes basadas en el respeto mutuo y en el deseo de alentarnos el uno al otro.
Una persona como tú, que me ha enseñado a ver el mundo de una de las formas más oblicuas y opresivas por medio de su música –cosa que te agradeceré eternamente-, ¿cómo ve el futuro del planeta y su sociedad tras una pandemia como la del Covid-19?
Debo decir que según las profecías bíblicas infalibles, este período había sido predicho por Cristo hace aproximadamente 1987 años. También predijo que las cosas nunca volverían a ser como antes, pero que al final habría una intervención divina en la guerra de Armagedón que destruiría todo el sistema mundial, aniquilando todos y cada uno de los gobiernos humanos junto con sus partidarios, y establecería un reino celestial que conduciría a los seres humanos a la perfección física, mental, emocional y espiritual. Esta no es la palabra de M. B., sino una palabra de Jehová Dios, quien nunca miente.
M.B. (foto cedida por el artista.)
¿Cómo ves el futuro de MB?
Mi futuro depende de un hecho fundamental: como dijo Jesús en los Evangelios, «solo los que perseveren hasta el final estarán a salvo». Esto significa que todos los días debo esforzarme por poner en práctica los santos principios y exhortaciones que el único Dios verdadero, Jehová, ha establecido con amor para todos los que desean alcanzar la salvación, para luego poder entrar en el futuro Nuevo Mundo, aquí en la Tierra, donde no habrá más sufrimiento, aflicción, muerte de luto y lágrimas de dolor; y todos aquellos que cumplan su propósito podrán vivir para siempre (Apocalipsis capítulo 21, versículos 3 y 4).
Dos colosos del ruido más punzante han compartido espacio para diseñar un disco absolutamente triturador. En “Extreme Feelings” se exponen seis impactantes ejemplos de ruido sin tapujos, lucubrados con malicia y odio. Una experiencia que no te dejará indiferente.
Dos asesinos sonoros comparten un mismo cometido: acuchillar salvajemente el silencio. Yoshida Yasutoshi, frontman de Government Alpha lleva más de veinte años demostrándonos cómo trabajar el ruido de una forma hiriente y devastadora. Los trabajos editados bajo su propio sello, Xerxes, son muestras perfectas de violencia acústica donde el tiempo se comprime de una manera hermética, estrangulando el espacio hasta hacerlo inhabitable. Una delicia para todos los amantes del japanoise más extremo, siguiendo ejemplos como Merzbow, Incapacitans o KK Null.
En Extreme Feelings el nipón nos ofrece tres latigazos musicales en los que la fluctuación adquiere un efecto helicoidal rebosante de oxidación. Las disonancias luchan entre sí por sacar la cabeza de un océano ferruginoso en el que la melodía perdió la batalla hace mucho tiempo. Treinta minutos de exasperación y furia corrosiva.
Por su parte, Tube Tentacles, el proyecto de Kike Kaos, una de las cabezas más destacables del género noise de nuestro país, responde con un tríptico sonoro, podríamos decir, bastante más calmado que el de su colega; no desde la perspectiva estética, sino desde la precisión ejecutiva.
Kike apuesta por líneas de ruido más asentadas sobre las que desprendimientos de distorsión sedimentan de forma efímera la superficie, generando unas atmósferas geniales. Vale la pena resaltar el trabajo de Kike por ese forzado hieratismo que plasma en gran parte de las tonadas que vertebran este disco, una inexpresividad comedida, difícil de lograr cuando tus herramientas son puro ruido. Tube Tentacles vuelve a demostrarnos cómo moldear lo indomable y presentarlo con estilo. En este caso, el artista consigue modificar el estruendo con la intención de adaptarlo a una suerte de malévola ambientación. Un experimento único digno del mayor de los encomios.
Otro aspecto destacable de Extreme Feelings es su presentación. La tirada de este CD tuvo lugar en 2016, y prácticamente consta agotada. El disco viene protegido por una vistosa caja de cartón blanco con estampaciones en la que se incluyen dos coloridas inserts. Pure Reactive Records no escatimó en medios, realizando una edición digna de coleccionistas.
Si todavía no conoces la obra de estos dos colosos del ruido, ahora es el momento de sumergirte en ella.
Cold Spring - Marzo de 2020 - dark ambient/ritual - CSR270CD
Purgatorium
Ceremony
Primeval Science
Popol Vuh
Anubis, House Of Dead Prince
Sonologyst continúa su estudio de contextos acústicos planteando perspectivas singulares que son desarrolladas con personalidad. En ellas se ofrece una distinción única. Con “Ancient Death Cults And Beliefs” el proyecto italiano propende a la oscuridad y la sobriedad más sólida. Sonidos segmentados entre el dark ambient y el ritual.
Raffaele Pezzella es la mente responsable de Sonologyst. Un proyecto surgido en Italia durante principios de la segunda década del nuevo siglo en el que el artista indaga y desarrolla, mediante la combinación de sonidos, distintos aspectos del conocimiento y las costumbres humanas.
Si en Silencers -The Conspiracy Theory Dossiers-(2018) el último trabajo que analizamos de Sonologyst, el planteamiento conceptual se escoraba hacia la existencia de vida en el otro mundo, ahora en Ancient Death Cults And Beliefs el artista nos plantea una suerte de recreación acerca de los ritos celebrados por las primeras culturas que poblaron el planeta hace ya más de seis milenios. Pezzella es muy consciente de que en estos tiempos pretéritos la música no planteaba un fin meramente estético o complaciente, sino que se comportaba como un medio para alcanzar la conexión con seres sobrehumanos vinculados o no a la naturaleza. Las creencias animistas, que en la mayor parte de las sociedades desembocarían con el paso de tiempo en una solidificación de identidades encofradas en el concepto de politeísmo, y que finalmente terminarán experimentando una suerte de simplificación relacionada con aspectos de administración y control social -ya desde el antiguo Egipto con la figura de Akenatón- confluyendo en el monoteísmo, es el objeto de análisis expuesto en este último disco. Sonologyst recrea conscientemente aspectos vinculados con el decurso confesional a lo largo de la historia.
Sonologyst logra representar esa plasticidad sepulcral y mortalmente seria que la música de carácter ritual impone. Las atmósferas generadas funcionan como canales de conexión con el otro mundo. Son portales de acceso a lo desconocido en los que Pezzella nos expone una perspectiva muy realista acerca del contexto generado en una celebración cuya única pretensión es consumar este objetivo.
El sonido de Ancient Death Cults And Beliefsse encuentra emparentado con el de otros trabajos publicados recientemente por Cold Spring, como pueden ser Trepaneringsritualen con su Algir; Eller Algir I Merkstave (2019), o Égrégore (2019) de Common Eider, King Eider. Discos que logran subsumirnos en las profundidades del inconsciente, donde la oscuridad guía al espíritu por caminos delineados por el misterio.
Cold Spring ha publicado esta nueva propuesta de Sonologyst en formato CD. Viene protegido por un digipak de cuatro paneles. La producción, al igual que la gran parte de los trabajos lanzados por este sello británico, ha corrido cargo de Martin Bowes.
Masahiko Okubo ha sabido rescatar la histeria ruidista japonesa con su proyecto Linekraft. En él Okubo expone increíbles ejemplos de furia power electronics que le han hecho elevarse como uno de los proyectos actuales más representativos de este género. Su increíble creatividad fusionada con un estilo personal que huye de los estereotipos es la firma de calidad de este potente proyecto japonés. Masahiko Okubo nos habla de Linekraft…
¿Cómo y cuándo surge Linekraft? ¿Porqué decidiste emprender este proyecto?
Linekraft comenzó en 2007, hasta aquel momento tocaba música cercana en el estilo de bandas como Swans, Missing Foundation o Einsturzende Neubauten. Tocábamos básicamente para directos dentro de la escena ruidista japonesa. Cuando la banda se separó, comencé Linekraft.
¿Cómo definirías el estilo de Linekraft? En líneas generales, ¿qué pretende transmitir el sonido de Linekraft?
Soy un buscador de la música «real». Vivo en sociedad y relamente lo odio. Al menos, en mi país, son muchas las personas que piensan de la misma manera, tienen las mismas preferencias, aman los productos de «marca» de manera idólatra, como esclavos que trabajan en una sociedad que les ha lavado el cerebro. Una sociedad que parece estar ocupada por una “masa” que se traga todo sin pensarlo dos veces. Creo que el concepto de música industrial nació como una reacción frente a esto. La música de Linekraft me representa a mí mismo y a mi ideario. Intento motivar el pensamiento sobre la vida y la muerte. Este es un tipo de música dirigida a individuos que no toman ningún tipo de opio de «bienes» cuidadosamente categorizado.
¿Crees que el ruido es un buen código para expresar sentimientos?
Creo que el ruido está cerca del sentido de humanidad, pensamiento y creencias del artista para con el oyente. El sonido únicamente varía en forma, por lo que entra en juego la dinámica de ejecución de cada artista.
Tesco Organisation editó uno de los mejores trabajos de power electronics del pasado año, Subhuman Principle. ¿Cómo concebiste este LP?
Lo planeé y concebí con un pensamiento muy particular, haciendo de él una especie alegoría al «principio subhumano». Ese álbum trata sobre el gobierno genocida en Camboya de 1970. En él se muestra cómo el comportamiento del gobierno llega a un punto de inflexión en el que se expone cómo un ser humano intenta controlar a otros. Esta experiencia se manifiesta en condiciones extremas a través del oyente, con la pretensión de tomar una decisión: ¿Consideras más viable pertenecer a un gran grupo, o prefieres pensar en ti mismo y estar solo?
Eres un artista muy prolífico. En un solo año podemos ver hasta cuatro lanzamientos distintos el las listas de novedades. ¿De dónde nace este impulso creativo? ¿Los temas son fruto de la experimentación o tienen un corpus preconcebido?
Cuando comencé Linekraft hacía que la música funcionara como un experimento sonoro, algo espontáneo. Ahora tengo la intención de intentar hacer un trabajo significativo. Estoy muy interesado en el comportamiento humano en condiciones extremas a lo largo de la Historia.
En los últimos tiempos has sido llamado para actuar en festivales punteros como Wroclaw industrial Festival, o el festival de Tesco planeado en París. ¿Qué es lo que más te gusta de tocar en vivo? ¿Resulta complicado adaptar el equipo al directo?
La representación en directo es algo muy importante para mí. Creo que hay una energía diferente entre el material de grabación y el directo. Me encantan las texturas frías con sonidos grabados en el estilo de Vivenza, y también actuaciones desbocadas y muy enérgicas, como las que ofrece Hanatarash. Ambas energías están dentro de mí. Para liberarlas, grabo sonidos los reproduzco en vivo. Los dos aspectos son muy importantes de cara a la representación sobre el escenario.
Continuando con los directos, actualmente estás haciendo soporte a Grim en alguno de su directos. ¿Cómo conociste a Grim y de qué manera surgió esa colaboración?
Cuando conocí a Grim, este había dejado de actuar desde hacía mucho tiempo. Hace unos 10 años, oí rumores sobre que Grim iba a volver a dar conciertos. Los rumores cobraron forma, y fui a su concierto de reactivación. Allí fue donde conocí a Jun. Nos entendimos perfectamente, y a raíz de ello me convertí en uno de los miembros sombríos de la presentación en vivo. (El soporte que acompaña en los directos a Grim va transformándose en cada concierto, excepto el propio Jun Konagaya).
¿Cuál es tu opinión acerca del panorama industrial en Japón? ¿Se cuecen muchos conciertos?
Creo que en Japón casi no se puede hablar de escena industrial. El flujo de ruido preponderante es una escena de ruido duro, música improvisada gratuita y actuaciones callejeras. A partir de ahora ya no hay suelo fértil para la música industrial en Japón, así que espero que el industrial japonés (incluido Linekraft) pueda elevarse dentro de la escena industrial internacional. Si esto sucediese, la situación actual de la música industrial japonesa sería bastante mejor de lo que lo es ahora.
Hace un mes el sello italiano Old Europa Café presentaba un recopilatorio en el que se incluyen dos casetes limitadas editadas por la misma discográfica años atrás, From The Days Of Slavery e Iwatsuki, ambas ejemplos perfectos de industrial bien concebido. Háblanos un poco de este nuevo lanzamiento. ¿Crees que ambos trabajos, aunque separados en el tiempo, se complementan adecuadamente como para vivir dentro del mismo recopilatorio?
El cassette Iwatsuki era una especie de método de prueba-error en ese momento. Con él trataba de encontrar el camino de Linekraft en la música industrial. En The Days Of Slavery, el sonido se presenta mucho más evolucionado que en Iwatsuki, por lo menos para mí.
Esta compilación actúa como una breve demostración del método de ensayo-error que Linekraft desarrolló durante el periodo 2016-2020.
Geometrik Records - Enero 2020 - industrial - GR2148
Construcción Transformadora
Regulación Percusiva
Resumen de Cantos
Mototracción
Fricción
Acoplamiento Internacional
Modulaciones
Inercial
Esplendor Geométrico no pretende cejar en su actividad creativa. Los pioneros del sonido industrial en España regresan tras cuatro años de silencio con Cinética, once cortes en los que el dúo constata su temple creativo, ofreciéndonos una nueva perspectiva dentro de un estilo con marca propia.
Ahondar en un trabajo de Esplendor Geométrico es siempre un placer. El dúo conformado por Arturo Lanz y Saverio Evangelista vuelve a ofrecernos una magistral ejemplificación de sonido industrial. Cinética, que es el nombre de este nuevo disco, exhibe en sus once cortes una consistente evolución dentro de un estilo que esta agrupación lleva gestando desde hace ya cuatro décadas.
La personalidad hipnótica y mesmerizante de la que hacen gala se ha visto enfatizada gracias al robustecimiento del armazón acústico de talante cíclico por el que se caracterizan la gran mayoría de sus composiciones. En esta ocasión, Esplendor ha apostado por una brillante y nutridísima complexión de sonidos distribuidos en cada una de las vidas de cada corte, que refuerza el resultado global del trabajo. Y es que lo primero que impacta al descubrir canciones como la que abre el disco, “Construcción Transformadora”, es un imponente esquema de cadencias que arremeten contra el oyente de forma directa y segura, sin miedo a equivocarse. El ritmo se viste con un ruido cortado a medida que consigue guardar una distancia de seguridad con el silencio, dando lugar a una dialéctica en donde la improvisación y la premeditación compositiva libran una lucha asombrosa en igualdad de condiciones.
Uno de los grandes puntos de Cinética es la heterogeneidad de sensaciones que transmite. Este nuevo trabajo, al igual que la última hornada de sus discos, tiene esa increíble de capacidad de arrastrar nuestras mentes hacia las entrañas de cada corte para situarnos dentro de su estómago, y es ahí donde notas cómo se desarrolla toda la acción. Las pistas presentan una mecanización hierática de sonidos con los que se definen infinidad de paisajes fabriles dentro de la cabeza del oyente. No han sacrificado la rabia industrial de los orígenes, prueba de ello la tenemos en el último tema que cierra la edición vinilo, «Modulaciones»; o «Inercial«, que sólo se incluye en la versión CD; ambas son perfectas muestras del instinto primigenio de la banda. Por lo demás, y hablando de forma general, el disco intenta ofrecernos una nueva perspectiva mucho más nutrida que la que caracteriza a anteriores ofertas. La increíble estratificación de capas de sonido que se ha conjugado en las canciones que andamian Cinética es posiblemente la característica más importante que presenta este nuevo disco.
Geometrik Records ha publicado una interesante oferta de ediciones para Cinética. En la edición vinilo se presentan dos alternativas, una en prensaje rojo y altamente limitada, y la menos limitada en vinilo negro. El formato CD también ha gozado de una edición especial en caja de cartón y con disco extra.
Cold Spring - Septiembre de 2019 - experimental/post-rock - CSR267CD
Become The Sun
The Speaking Stones
The Desert In Your Heart
Everything Must Be
Silent Water
Dead Inside
The Living Things (Session)
Los británicos The Telescopes se vuelcan sobre la experimentación fría y reflexiva en un disco que explora “La teoría de la cinta de piedra”. Siete paneles acústicos en los que se intercalan temas rítmicos con divagaciones sonoras.
The Telescopes tiene una profunda marca dentro del rock psicodélico británico. El proyecto de Stephen Lawrie lleva activo desde 1987. Amantes incondicionales de sonidos cercanos a The Jesus And Mary Chain, The Velvet Underground o My Bloody Valentine, el grupo continúa desarrollando una suerte de shoegaze en el que el ruido convive amablemente con ritmos mesmerizantes y ambientes ideados para atrapar. La marcada individualidad de la banda es el motor que les ha hecho continuar adelante, sorteando las modas y los cambios de aire, razón por la que no han dudado en trabajar con multitud de sellos distintos a lo largo de su carrera.
Lo que hoy presentamos es una reedición en formato CD realizada por la discográfica británica Cold Spring a su décimo lanzamiento en estudio, Stone Tape (2017). Un disco en el que el de Burton ha querido transmitir algo tan oscuro y profundo como contundente, equilibrando los toques de psicodelia con proyecciones de ruido. El resultado de todo esto es un post-rock consistente y sopesado con carácter y personalidad. Una obra que certifica el genio del conjunto, además de asentar su calidad musical. Stone Tape es uno de los discos más profundos e intimistas de toda la trayectoria de The Telescopes, un álbum que sorprende por su talante gélido y sibilino.
Y es que el peso de la esencia de bandas de mediados de los setenta está más que presente en canciones como “The Living Things”, un corte en directo de nada menos que trece minutos que no tuvo cabida en la edición vinilo, en el que se desarrollan atmósferas cerradas y potentes que podrían enamorar tanto a un seguidor de The Brian Jonestown Massacre como a uno de In Camera.
Sin embargo, no todo son ritmos marcados. “The Speaking Stones”, cuyo título nos habla un poco sobre la teoría expuesta por Thomas Charles Lethbridge en 1961 que además se encarga de dar nombre al álbum, nos sume en una indefinición experimental envuelta en nubes negras. Conviene a su vez prestar mucha atención a tonadas tan rotundas como “The Desert In Your Heart”. Por su parte, deconstrucciones sonoras de gran calidad como “Everything Must Be” nos recuerdan que la personalidad de Stephen Lawrie es un laberinto de difícil salida.