Tube Tentacles & Guilty C – “Split”

 

Ponderación caótica

4-estrellas

 

Mattoid Records - Enero de 2015 - noise - mr-015

 

Es hora de repasar un trabajo que esputa ira, descontrol y vehemencia, utilizando el sonido como código de ataque. Dos maestros del ruido, uno de ellos hispano, Tube Tentacles; y el otro nipón, Guilty C. conforman un álbum fusionado por la vorágine.

 

Dentro de la amplia paleta de posibilidades que la música experimental electrónica expone, Tube Tentacles y Guilty C no han dudado en decantarse por el caos sonoro más enfermizo y espontáneo, aquel que nace de la inconsciencia natural y se muestra candente y directo.

Tube Tentacles es un proyecto madrileño que en sus más de cinco años de existencia ha planteado contextos enfermizos y tiránicos en los que el ruido se manifiesta de forma vívida y salvaje. Enrique Garoz, más conocido como Kike Kaos, es su responsable directo. Un artista que no se anda por las ramas a la hora de expresar sus pretensiones, regalándonos temas cargados de arsénico en los que las líneas de drones se enfrentan entre sí para gestar una suerte de ponderación caótica.

En esta entrega compartida el madrileño ataca con tres temas sofocantes. Sin lugar a dudas, “Resurrection”, su segunda propuesta, es la que se lleva la palma. Una explosión directa de ruido nuclear que va ganando complexión hasta invadirlo todo.

Tampoco conviene perder de vista “The Beast Must Die”, un corte que nace desdibujado con la intención de crecer a base de cacofonías en constante oscilación. Su talante es febril y lisérgico, un claro ejemplo del impactante estilo de este músico madrileño.

 

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Por su parte, Guilty Connector puede ser considerado un héroe del ruido. Este japonés ha colaborado con un sinfín de artistas encasillados dentro de la etiqueta noise, como son Contagious Orgasm, Bastard Noise o Richard Ramirez. El nipón nos muestra una avalancha de sensaciones infectadas por el desorden. Puros mosaicos ruidistas en los que el oyente queda perdido. Si su primera propuesta, “Obssesed Wind”, nos deja entrever lo que se avecina, “Gyunubin Eyes”, se muestra directa, sinuosa y explícita.

Todo el repertorio fue grabado durante el 2014 y lanzado al mercado un año más tarde, por lo que no hablamos de una novedad. Sin embargo, cabe reseñar esta obra no sólo por su genial contenido, sino también por su lujosa presentación. Ofertado en CD con una limitación de trescientos ejemplares, el disco fue encofrado en una caja de cartón impresa con tinta plateada, consiguiendo una estética única.

Si todavía no conoces alguno de estos dos proyectos, todavía estás a tiempo de disfrutarlos y hacerte con una de estas preciadas copias.

 

https://mattoid.bandcamp.com/album/split-2

 

Fernando O. Paíno

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