SPK – “Zamia Lehmanni (Songs Of Byzantine Flowers)”

 

Así es como suena una obra maestra

5_Estrellas

 

Cold Spring - Noviembre de 2019 - post-industrial - CSR274

 

Invocation (To Secular Heresies)

Palms Crossed In Sorrow

Romanz In Moll (Romance In A Minor Key)

In The Dying Moments

In Flagrante Delicto (Introduction)

In Flagrante Delicto

Alocasia Metallica

Necropolis

The Garden Of Earthly Delights

 

 

“Zamia Lehmanni – Songs Of Byzantine Flowers” es considerado por muchos un disco icónico dentro del género post-industrial. En él SPK desarrolla un estilo único con el que se distancia del sonido raspante y áspero de sus primeros lanzamientos para declinarse por los ritmos étnicos y rituales, combinados con destellos nacidos de los sintetizadores.

 

No en vano, se dice de SPK que posiblemente sea el conjunto más brillante surgido durante la primera etapa del movimiento industrial, y la verdad es que resulta muy complicado refutar este juicio de valor.

 

El grupo comandado por Graeme Revell surgió a finales de los setenta en Australia desafiando el sonido punk con un estilo hirsuto, hiriente y enloquecido en el que se fundían los sintetizadores con todo tipo de distorsiones y ritmos generados por cualquier objeto que encontrasen por el camino. Resulta realmente fantástico poder deleitarse viendo algún concierto de esa primera etapa, en la que sus fluctuantes miembros aporrean con extrema violencia bidones, muelles y todo tipo de planchas de metal con la intención de crear una atmósfera sobrecogedora.

 

unnamed.jpg

 

Sin embargo, SPK no inmovilizó su ideario creativo, nada más lejos de la realidad. Graeme Revell apostó a mediados de los ochenta por distanciarse de la acometividad disonante para generar discos mucho más calmados y espirituales en los que se creaba una atmósfera turbia y ennegrecida. Y, posiblemente, esa fue la mejor decisión que este neozelandés pudo haber tomado en su vida, ya que este nuevo sonido le abrió las puertas de cara a la producción de bandas sonoras para películas de alta producción. Zamia Lehmanni presenta una importancia capital dentro de la discografía de la banda por que fue, por así decirlo, la carta de presentación que el artista utilizó para dar a conocer su nuevo estilo. Un disco que se adelanta a su tiempo y del que beberán muchos grupos post-industriales de la década venidera. Desde su lanzamiento en 1986, este trabajo ha gozado de excelentes críticas y varias reediciones, todas ellas agotadas por derecho propio.

 

El cuerpo del disco nos muestra una profunda introspección en los sonidos rituales y medievales, jugando con la esencia neoclásica de una forma auténticamente ejemplar. La selección de instrumentos, así como la producción de los mismos, resulta absolutamente admirable. Solo es necesario escuchar una vez esta obra maestra para percatarse de ello. Y no está de más justificar la etimología de esta valoración, ya que antiguamente se consideraba “obra maestra” a todo trabajo realizado por un “maestro”, aquel que era ejemplo a seguir por todos los que adentraban en los secretos de cualquier gremio. Y, sin lugar a dudas, Graeme Revell puede ser definido como uno de los mayores representantes del sonido industrial en todas sus facetas.

 

Deconstruir o analizar las nueve canciones que componen Zamia Lehmanni supone en cierta manera correr el riesgo de apocarlas. Tan solo recomendaré una cosa: si no has tenido el placer de escuchar este disco, estás tardando demasiado; y las excusas ya no son válidas, porque el sello británico Cold Spring ha decidido reeditarlo en varias ediciones distintas en formato vinilo y CD.

Zamia Lehmanni es una de las columnas más sólidas y bellamente talladas del entorno post-industrial.

 

 

 

Fernando O. Paíno

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑